jueves, 12 de mayo de 2016

14. I Saw Her Standing There

1966

Estando en clase, recordé aquella escapada a la cafetería que Miles me había propuesto hace un par de días antes de que tomáramos la última clase de cada uno.


***


Abril, 1966.

—Miles Levand.
—¿Es un mal nombre?
—No, nada de eso, es sólo que me ha llamado la atención... digo... no suena muy estadounidense.
—Oh vamos, Susanne Gretchen me suena muy francés.
reí —No lo negaré, pero te aseguro que soy 100% estadounidense.
—Y yo... bueno, aunque mis padres sean de aquí.
—¿En serio?
—Sí... de la ciudad de Londres exactamente.
—Eso explica todo.
—Así es. ¿Y cómo terminaron unos ingleses en San Francisco? Gracias a los padres de mi madre que no estaban de acuerdo con que ella tuviera una relación con mi padre, entonces él decidió "raptarla" — hizo el ademán con los dedos —... y llevarla a Estados Unidos, ya sabes... el sueño americano. Y bien, se fueron y San Francisco los recibió, comenzaron una nueva vida casándose, y surgieron dos hijos producto de ese amor sin aprobación: mi hermana Angela y yo.
—Wow, narraste como todo un poeta.
—Bueno... ¿qué te digo? — reímos.
—¿Angela Levand?
—Así es.
—Tus padres supieron cómo combinar los nombres, suenan muy bien.
sonrió —Susanne Gretchen también.
—Pues gracias — le devolví la sonrisa y tomé un sorbo de café —¿Y regresaron todos a Londres?
—Sí, pero mi corazón se quedó en Estados Unidos — rió —Vaya, eso sí sonó muy poético, tanto como una canción escrita por... ¿cómo era el nombre de este chico?... ¿Paul McCartney?
asentí soltando una pequeña risita nerviosa —Eres la viva reencarnación de Shakespeare.
—Pues gracias, eso fue muy halagador... pero no creo. Uno de mis sueños es escribir, publicar un libro o dos... un sueño cliché.
—¿Y por qué estudias algo relacionado con las matemáticas?
—Mi papá me habló de una profesión seria y con ganancia, entonces decidí matemáticas.
—¿Por qué matemáticas?
—Es un reto que me he puesto. Me gustaría saber de todo, y pienso que, de matemáticas necesito saber más.
—Te harás profesional en eso.
—Así es, y supongo que es mejor.
—Eh... pues... la verdad es que me sorprende, yo nunca escogería lo que me complica la vida — reí.
—Haces bien, si algo no te gusta no tienes porqué soportarlo — sonrió —Ahora tú dime, ¿por qué estudias biología?
lancé un suspiro —Por tonta.
—¿Tan mal?
—No en realidad, disculpa... suelo hablar por impulso.
—Espontánea eh, me agrada.
sonreí sin ganas de hacerlo —En realidad fue porque, mi papá también quería que estudiara algo serio. Mis padres tienen que ver con una vida cuadrada, no soportan que su hija quiera andar por la vida pintando o tomando fotografías...
—Puedes hacerlo, la diferencia es que, ahora sabrás biología.
—Cuidado de animales para ser exactos.
—Interesante... ¿Te gustan los animales?
—Sí, demasiado... por eso escogí algo que no me disgustara tanto, y no es el estudio, sino los horarios, las materias que debo tomar y no tienen nada que ver... siento más que necesito salir de aquí.
—Pronto será — tomó su taza de café y le sopló lentamente —Ya verás...


***


—Señorita Gretchen, ya puede retirarse.
—...
—¡Señorita Gretchen!
sacudí la cabeza, tratando de volver a la vida real —¿Eh, eh?
—Ha terminado la clase.
—Oh sí, lo siento... — miré a mi alrededor... todo estaba vacío, solo dos chicas guardaban sus carpetas —Nos vemos mañana maestra  — me levanté del asiento y tomé mi portafolio.
—Hasta el lunes srita. Gretchen.
—Ah perdón... hasta el lunes.

Salí del salón de clases y caminé por los pasillos hasta llegar al área de las habitaciones.

Al llegar toqué dos veces la puerta de la habitación de Audrey algo desesperada, por un segundo volví a sentir la mirada de alguien... volteé, y me encontraba en lo cierto. Eran dos chicas mirándome y secreteándose a la vez, rostros que ya había visto antes... si no fuera porque Audrey había abierto la puerta, seguro les diría algo.

—Estoy lista.
—¿Llevas ropa?

Señaló una pequeña maleta detrás de ella, después de que cerrara la habitación comenzamos a caminar, para mi suerte perdí a las chicas de vista. Después de unos segundos, Audrey levantó su mano que sostenía un sobre.

—Para ti.
la tomé —¿Qué es?
—Creo que una carta.
—¿Y quién te la dio?
—Ese chico de cálculo.
comencé a mirar el sobre sin parar de caminar —Miles.
—Ah sí, el mismo.

Sonreí.

—¿Y qué haremos?
—Eh... no lo sé, puede que te presente la ciudad de Londres.
rió irónica —Ay, qué graciosa.
—No es broma, creo que ya es hora de que tomes un respiro.


...


audrey neythan.


Tomamos el bus y llegamos a Londres en poco tiempo, puesto que no cargaba con mucho dinero para un taxi, caminamos por las calles hasta topar con el edificio de Danny... bueno, el edificio donde se encontraba su departamento.

—Qué lujoso es por acá.
—Sí algo, espera a ver su departamento.

Al hacer ruido con las llaves, Daniel abrió la puerta en menos de un milisegundo.

—Hola... — miró a Audrey sonriente.
—Hola, qué tal... — sonrió de la misma manera.
—Pasen por favor.
—Gracias — dijo ella.
—Qué caballeroso te volviste — le susurré haciéndole burla, él sólo me guiñó el ojo.
—Es un gusto verte de nuevo — cerró —Audrey, ¿no?
—Así es.
—Susanne me ha hablado mucho de ti.
—En realidad no — musité, y los dos me miraron con odio —Bueno, un poco...
—¿Cómo has estado?
—Muy bien gracias, ¿qué tal tú?
—¿Yo? Muy exhausta — dije metiéndome en la conversación, al sentir el silencio incómodo sólo reí y caminé hacia el pasillo —Queridos, siento mi falta de educación pero en realidad estoy agotada.
—¿Dormirás? — preguntó Audrey.
—Un poco, quiero tener energía para la noche. Así que, los dejo conocerse mejor.
—¿Te llamo para la comida?
—¿Pediste comida?
—No, decidí cocinar.
—¿En serio? — lo miré impresionada —¡Oh, ya veo! — y luego miré a Audrey, remarcando así una indirecta.
—¿Y bien?
—Claro, estaría bien. Me voy, y... hey, ¡nada de arrumacos! — los señalé mirándolos con ojos de asesina —... al menos no ahora — reí y desaparecí de ahí de una buena vez, sabía que los estaba hartando.


...


Tan pronto entré a la habitación, cerré la puerta y caminé hacia la cama para tomar asiento. Saqué el sobre que Audrey me había dado para después abrirlo y comenzar a leer:

"Susanne:

Gracias a mi horario y a la inmensidad de la universidad no he podido verte (o encontrarte) estos días... y me gustaría hacerlo. ¿Podría verte pronto? Espero que sí, y poder verte el lunes en el primer descanso justamente donde nos encontramos por primera vez.

Espero que estés de lo mejor..."

Miré al reverso, no había nada más de lo que había leído. Pensé en lo que se estaba convirtiendo nuestra relación de amigos, o algo así.

Miles Levand es un chico un tanto mayor que yo por meses, estudia cálculo pero por lo que he notado... no es tan cuadrado como otros. Cuenta con cabellera oscura, ojos con tonalidad verde, y boca pequeña... describiría su estilo como formal; tanto su forma de vestir como su forma de ser, algo que me llegaba a aburrir, pero de él no.

Creo que, le daría una oportunidad al chico de conocernos mejor.


...


—Es hora de que le llamemos a Susanne, ¿no?

Fuera del cuarto donde Susanne descansaba, los chicos se habían quedado platicando un largo rato... la comida seguro se había enfriado, algo que a ninguno le importó hasta ahora.

—Yo voy.
—Está bien, mientras pondré los platos.

La chica asintió y caminó por el pasillo hasta calcular qué habitación sería la de Susanne.

—¡Al fondo, a la derecha! — gritó el chico, provocando una risita en Audrey.
tocó un par de veces —¡Sue!
—¿Hmm?
—A comer.
—Ah sí... pasa primero.

Audrey miró al otro final del pasillo, en eso Daniel le sonrió y ella por su parte, le devolvió la dulce sonrisa.

—¡Apúrate! — gritó Sue, y entró.

Mientras en la cocina, Daniel acomodaba los platillos en la barra, haciendo de eso una comida algo informal, hasta que llamaron al teléfono... tardó unos cuantos segundos para luego caminar hasta el living.

—¿Sí?
—Qué tal, buenas tardes... ¿llamo al domicilio de Susanne Gretchen?
—Ah, sí sí. ¿De parte de quién?
—De Brian Epstein.
el chico se quedó congelado unos minutos —... Un segundo.

Quitó el oído de la bocina y miró a Susanne aproximarse.

—Uh, ¿quién te llamó para que pongas esa cara? — rió tomando una manzana de la barra para después morderla.
—Es para ti — susurró.
—¿En serio?
—Sí tonta, apresúrate.

Tragó el bocado de prisa, casi ahogándose, y caminó hasta el teléfono aventando la manzana a las piernas de Danny.

—¿Sí?
—¿Susanne?
—Ella habla.
—Susy, qué tal... soy Brian.
—Brian, hola — se sintió tonta saludando tan informal pero vamos... ella era así.
—Me preguntaba si te encontrabas ocupada ahora...
—No no, ¿pasa algo?
—Nada grave, solo una pequeña reunión con los chicos. Como verás... el día de la partida se acerca y pues, esta será la primera charla que tenemos.
sintió su corazón acelerarse —Claro, no hay problema.
—Bien, ¿entonces te veo en los estudios en...?, no sé... ¿qué te parece media hora?
—Media hora — miró las caras de Audrey y Danny —Sí claro, ahí estaré.
—Perfecto, nos vemos entonces.
—Nos vemos.

Colgó y respiró hondo.

—¿Quién era?
—¿Qué te dijo?
—Brian Epstein, y tengo una cita con los chicos en media hora.
—Pero vamos a comer — dijo Audrey con ternura.
—Sí.
—¿Yyyy, no vas a comer?
—Nadie dijo que no — sonrió —Me atragantaré si es necesario, solo para arruinar su tiempo a solas.


...


Una chica joven de cabello oscuro y yo caminábamos por el pasillo lleno de fotografías de los chicos, discos de oro, y demás... hasta que llegamos a puerta que contaba con un letrero dorado muy pequeño que decía "Brian Epstein". La chica, que suponía era la secretaria, abrió la puerta.

—Ha llegado — dijo sin esperar respuesta y después me musitó un "pase", le respondí agradecida.
—Susanne, pasa por favor — escuché la voz de Brian.

Me oculté un segundo para acomodar mi cabello, aclarar mi voz, respirar profundamente y entrar de una buena vez... y es que, los cuatro chicos se encontraban ahí, era imposible no ponerse nerviosa.

—Hola... — todos contestaron con un "hola" de regreso al instante, todos menos...
—Susy querida — musitó John con una sonrisa —¿Usas lentes?

Sorprendida por su pregunta, antes de contestar toqué dos veces mi rostro, sintiendo mis tediosos lentes... joder, había olvidado que los tenía puestos por salir de prisa.

—Eh... sí, sí — estaba a punto de quitármelos.
—Déjalos, se ven bien — todos miraron a George, yo con una sonrisa.
—En fin... — y Bri empezó a hablar —Como ya todos saben, ella es Susanne Gretchen, nuestra fotógrafa de gira.
—Hola Susanne — dijeron los cuatro al mismo tiempo, provocando una pequeña risita en mí y un bufido en Brian.
—Toma asiento por favor, Susanne.
—Aquí, aquí — John señaló sus piernas.
—John, por favor.

Tomé asiento junto a Ringo que se encontraba en el sofá de dos.

Brian comenzó a platicar de los planes que tendríamos en Japón, después los países que visitaríamos y así sucesivamente; las entrevistas, las sesiones fotográficas, los conciertos. Mientras hablaba, podía notar ciertas miradas; entre ellas Paul y John, pero principalmente el chico con mirada penetrante.

Sí, George. El mismo que levantó sus cejas y me sonrió, así que le devolví la sonrisa, John solamente hizo un gesto gracioso por el que Brian dejó de hablar un momento para regañarlo, yo por mi parte reí en silencio... y Paul me guiñó un ojo provocando un cierto color carmín en mis mejillas.

—Entonces, ¿ha quedado todo claro?
—Por supuesto Eppy.
—Bien. ¿Qué tal va el disco?
—Perfecto.
—¿Y Klaus?
—Lo veremos en Alemania, le hemos mandado ideas de la portada.
—No te preocupes, lo tenemos resulto casi todo.
Brian suspiró y tomó asiento —Me alegra saber que ya van madurando chicos.
—Por supuesto.
—Susanne, ¿algo que decir?
—No no, todo está bien.
asintió —Bien, una última petición: Susanne será algo así como una asistente formal entre nosotros, y claro la fotógrafa... así que todos, por favor, seamos amables y respetuosos con ella.

Sonreí sintiendo un poco de pena, y guardando una risa por el modo en el que le hablaba a los chicos... como si fuesen niños pequeños, y no lo dudaría si no fuese por John que claramente era su dolor de cabeza.

—Por supuesto, ahora es parte de la familia.

Sentí un cierto alivio en aquellas palabras que dijo Ringo, provocando una sonrisa en todos... a excepción de Paul que sólo ladeó sus labios encarnando una ceja, algo así como un gesto chocante... algo que de pronto, me desconcertó por completo.

—Entonces... creo que es todo por hoy chicos, la próxima semana nos reuniremos de nuevo, mientras sigan trabajando en el disco.


...


John y Ringo habían salido justo después del "pueden irse" por parte de Epstein, el otro par optó por quedarse unos minutos más... y yo, después de tener la afirmación de Brian para salir, me quedé mirando las fotografías que se encontraban en pequeños portaretratos a lo largo de la recepción.

—Susy...

Volteé al escuchar la voz con la que me estaba familiarizando.

—Hola George... y Paul.

Paul se limitó a saludar con la mano.

—Nos preguntábamos si tienes planes para ahora — preguntó el beatle serio.
—Eh... — levanté la mirada buscando el reloj de la sala que marcaba las 8:15pm —... yo creo que... — pensé en seguida en no molestar a Audrey y Danny —... no, no haré nada.
—¿Quieres venir? — preguntó Paul.
—¿Adónde irán?
—No sabemos.
—Sólo a pasar el rato, ¿qué opinas?
—Pues, claro... vamos.


...


Gracias a mi suerte, ese día logré arreglarme un poco más desde el momento en el que recibí la llamada de Brian por la tarde... pues bueno, vería a aquellos chicos, debía verme presentable.

Justamente, en medio del desorden londinense de un viernes por la noche, le pedí el favor a McCartney de que paráramos en una cabina telefónica...

—¡¿QUÉ?! — me separé un poco de la bocina al escuchar su agudo grito.
—Sí sí sí, como escuchaste.
—Entonces tenías razón.
—Claro que tenía razón tonta, siempre tengo razón.
—Uy, disculpa.
—Bueno bueno, ya. ¿Ustedes saldrán?
—Así es.
—¿Y qué hicieron toda la tarde, eh?
—Platicar, comer, y platicar.
—Ahora yo soy la que no cree, pero tendré que preguntarle al otro.
—Pues no me creas. ¿Adónde irán ustedes?
—No sé cómo se llama, pero si quieren ir, dile a Danny que es pub oscuro.
—¿Que no todos los pubs son oscuros?
—Eh... sí, pero Danny y yo nos entendemos.

"Para 10 minutos más, inserte 5 peniques"

—Ya escuchaste, debo irme. 
—No jodas, pon 5 peniques.
—McCartney y Harrison me esperan.
—Eres una maldita afortunada.
—Sí, pero ve el lado bueno... tú tienes a Danny, ah... espera... viéndolo así no hay lado bueno — comencé a reír —Chaíto.


...


Tired of Waiting de The Kinks sonaba en todo el pub; este pub que no era tan exclusivo, pero estaba tan oscuro que muy difícilmente se podían distinguir a los dos Beatles que acababan de tomar asiento en una mesa de por ahí.

—Aggg, mods.
—¿Cómo es que no vienen a ustedes?
—Los mods nos odian.
—Así como tú — agregó Paul.
—Punto uno: no soy mod, punto dos: no los odio... ustedes solamente me caen mal, es diferente.
—¿Qué podemos hacer para simpatizarte?
—Ni siquiera yo sé.
—Tendrás que conocernos mejor entonces.
—Para eso estará el tour — dije.
—¿Crees que aguantará a John por las mañanas? — le preguntó George a Paul.
—Uuuuy — contestó —Mira, un consejo: no te asustes... cada quien tiene su mala actitud, y te darás cuenta. George se enoja si no come, a John ya lo conoces, y Ringo... Ringo es el chico que nunca enoja a menos que toques su batería.
—¿Y tú?
—¿Yo? Yo... ¿yo qué? — ahora Paul le preguntó a George.
—Paul se enoja si lo rechazan.
—Y como nunca lo hacen, vivo contento.
—Eres algo modesto por lo que veo.
—La modestia en persona, mucho gusto — ofreció su mano.
—Amante de la humildad, encantada — la estreché, y rió.


...


En menos de veinte minutos, Daniel y Audrey habían llegado... y por razones del destino, tenían mesa justamente al lado de nosotros.

—¿Los conoces?
—Sí.

Audrey se acercó sonriente, George se hizo a un lado para que todos pudiéramos estar ahí en ese momento, y Paul le devolvió la sonrisa a la chica de sonrisa campante... provocando que Danny y yo nos miráramos de inmediato.

—Audrey Neythan, mucho gusto.
—Mi prima.
—¿Son primas? — preguntó el chico de los ojos caídos, algo sorprendido... algo que me desconcertó.
—Sí — contestó Audrey en seguida.
—¿Y por qué no se apellidan igual?
—Mi madre es hermana de su padre.
—Sí... — musité tratando de agregarme a la conversación.
ahora todos enfocaban su mirada en Danny, así que por cierta incomodidad, el chico habló —Daniel Henderson.
George lo observó con el dedo índice en su barbilla —Editor, ¿no?
—Así es — contestó Danny.
—¿Cómo supiste?
—Leo muchas reseñas de conciertos.
—Eres importante — susurré al oído de Danny provocando una risita en nosotros, algo que provocó que el par de beatles mantuvieron la mirada en nosotros.
—Bien, estaremos al lado — dijo Daniel, mirando a Audrey.
—Eh... sí claro.
—¿No quieren sentarse con nosotros?
—Creo que quieren espacio — agregué —Están saliendo — mentí.


...


—Con que... él es Daniel.

Hablábamos con mucha libertad, y debido al ruido, nadie más que nosotros escuchaba.

—Ajá.
—¿No era tu novio?
—Será el de mi prima.
—Merece algo mejor.
miré a Paul —¿Tú crees?
—Sí claro, qué bueno que no está contigo.
—Pues...
—¿No tienes a nadie cerca? — preguntó George.
bajé la mirada —No quiero adelantar nada.
—¿Pero sí hay alguien?
—Puede ser... aún no sabemos, casi no nos vemos aunque vayamos en la misma escuela.

Hablé sin más debido al comportamiento de hace unos minutos de Paul, no puedo negar que en realidad sentí un poco de enojo.

—Chicos universitarios ah, el sueño de toda una adolescente — dijo Paul.
—En realidad eh... no soy adolescente.
—Parece.
—Pues no lo soy, temo decepcionarte. Y no es que tú no seas taaan mayor que digamos.
—Lo soy, y un plus es que soy legal.
—Te felicito... morirás antes que nosotros entonces.

Rió sin decir más, y yo sólo encarné una ceja retándolo... no es como que la risa haya salido por sí sola, no... más bien, que esa plática ya era algo pesada.

—Bien, y si mejor platicamos de... ¿otra cosa?
—Platícame de Audrey. ¿Es seguro que está con ese perdedor?
—Puedes preguntarle tú mismo.
—Ni siquiera preguntaré — me guiñó un ojo.

Supe en ese momento que tenía que pasar lo que restaba de la noche platicando con George mientras miraba de reojo a Paul que miraba a su vez a Audrey. Observaba cómo Paul McCartney tenía una actitud poco agradable ante mi paciencia, y cómo sentía un pequeño apretón dentro cada vez que lo hacía.

... Y es que sí... sí maldita sea, sí eran celos.


...





Hello, is there anybody in there?

Chicas bellas, este capítulo creo que es el más largo de todos los que he subido debido a que llevo escribiéndolo por más de dos meses... y sí, apenas me animé a subirlo porque hace poco lo terminé debido a los deberes de la escuela, la que será mi próxima universidad, en fin.

Si hay alguien por ahí, espero que este capítulo les haya gustado, y sino... pues he adelantado con la fic, ese es un hecho jajaja... de igual manera, una disculpa.
Muchas gracias por leer, comentar y animarse igual que yo.

Las quiero mucho,
besos.

<3 <3



viernes, 25 de marzo de 2016

13. I Saw Her Standing There

1966

Desperté por el frío que entraba por la pequeña ventana de al lado, miré el reloj que marcaba exactamente las 10:00am. Salté rezando para no encontrar a los padres de Ruth en casa, pues ya era tarde.

.... Hablando de eso, todo había quedado aclarado. Ayer en la larga charla, Paul me explicó que Ruth era algo así como su hermanastra; Jim se había juntado con Angie hace pocos años, adoptando así a la pequeña. De cualquier manera, se querían como la familia que eran.

En fin, después de lavar mi rostro, dientes y acomodar mi cabello, salí al pasillo.

—¿Paul? — toqué dos veces la puerta de la habitación donde él se había quedado, al momento se entreabrió la puerta.

El cuarto estaba vacío, y la cama estaba tendida... no pensé nada más hasta que fui al living y miré un pedazo de papel reposando en la mesa de centro, junto a las dos tazas de té vacías. Caminando a la cocina con ellas para lavarlas, leí el recado:


"Susanne:
lamento irme sin avisar pero no quería despertarte... 
Brian llamó muy temprano y bueno, cosas de beatles. 
Espero que hayas dormido bien, gracias por cuidar de Ruth.
Nos vemos pronto.

PD: ah, y gracias por el té junto con una interesante charla también"


Sonreí sin más, de pronto escuché un automóvil estacionarse... habían llegado.


...


—¡Daniel, estoy en casa! — grité cerrando la puerta —Bueno... en el departamento.

Dejé mi bolso en el sofá para caminar hacia su habitación esperando que no estuviera con una chica ya que sería algo incómodo... por suerte, se encontraba solamente abrazado de sus almohadas.

—Danny... — musité —¡Daniel!
—¿Eh? — volteó rápido hacia mí.
—Despierta cariño.
—Ya desperté, gracias por gritarme al oído. ¡Hasta que te veo mujer! — frotó sus ojos y se sentó —¿Dónde te habías metido?
—En Liverpool.
—¿Y por qué no avisaste?
—Se me pasó... — mentí —Aparte no recordaba el número telefónico de aquí.
—Ajá sí — de pronto cambió su expresión como si algo lo hubiera pinchado —Espera espera espera... ¿te acostaste con McCartney?
—¿Qué dices?, ¡claro que no!
—¿Segura?
—Sí, estoy segura de lo que hago... solamente platicamos y dormí en una habitación fría, extrañando mi cama.
—¿Dormiste con él?
—¡No Danny!
—Te quiero sí, y confío en ti pero...
—Es en serio. Llegó siglos después y no pude regresar ya que no había tren tan tarde, así que me quedé... no tuve opción.
—Me hubieras hablado y hubiera ido por ti.
reí —Por favor.
—De verdad, hubiera preferido eso a que a mi linda Sue la violaran.
volví a reír —Punto número uno: no me acosté con nadie, y menos con él... te lo juro por Mick Jagger. Punto número dos: estabas en un pub, ¿o me equivoco?
—No, no te equivocas.
—¿Lo ves?
—Bien, te creo... pero, ¿ni siquiera un beso?
—Ni siquiera un roce de manos por accidente.
—Me siento orgulloso ah, no has caído en la tentación del chico aquel.
—Igual me siento orgullosa, créeme. Pensé que caería... — reí tratando de olvidar lo último que dije.
—¿Qué acabas de decir?
—¿Qué de qué? — encarnó una ceja —Prepararé té, ¿si?
—Sí, claro — me seguía mirando algo extraño.

Entonces salí de la habitación, suspirando de alivio.


...





—¿Nada de nada?
—Nada de nada.
bufó —Qué mal.
—¿Qué tiene de malo? — pregunté sin verlo, y cubrió mis notas para así llamar mi atención.
—Despierta McCartney, pudiste haberlo hecho.
—Pude, pero no — sonreí —Verás... platicar con ella me fue entretenido.
—Pudiste, pudiste — negó cabizbajo y chasqueó la lengua.
—John, por favor. Es linda, tiene lo suyo... pero me di cuenta que es diferente a muchas otras chicas... no pensé en otra cosa que no fuera platicar.
—¿Estás seguro?
—Bueno... tiene lindos labios, y es difícil no quedarte segundos mirándola fijamente... el caso es que no es de esas que te dejan fácil el camino.
—Pero eres Paul McCartney.
—Te repito: ella es diferente.
—¿Tú sigues con el pensamiento de que es pequeña para ti?
—Es menor sí, pero me di cuenta que es muy madura.
—Eso quiere decir...
—Eso quiere decir que somos amigos — interrumpí —Y listo. Ahora, ¿podemos comenzar a grabar?


... al siguiente día...


No hay nada peor que regresar a la universidad, al menos para Susanne que pensaba una y otra vez sentada en la cama.

Navegaba los ojos por la habitación, ¿qué haría ahora? Discos esparcidos por el living, su ropa doblada en cajones, y claro que extrañaría el sol que entraba por el gran ventanal que adornaba esa pared con tapiz floreado.

—Toc, toc... ¿se puede?
—Claro — respondió sin voltear.
—¿Lo sigues pensando?
asintió —Y sigo indecisa.
—Qué novedad — bromeó, riendo un poco pero al ver que la chica solo sonrió sin ánimo, se calló por completo —Oh vamos... — suspiró tomando asiento a su lado —... no es tan difícil.
—Danny, siento que necesitas tu espacio.
—Mi espacio es muy grande y puede ser compartido — Susanne enfocó su mirada en él —Necesito que estés conmigo Sue, porque... ¿sabes?, extrañaré que me regañes por no recoger la ropa del pasillo... por no dejarte agua caliente en las mañanas, y por muchas cosas más.
sonrió —A ver repite eso.
—¿Qué?
—Lo que dijiste al principio.
—¿Que extrañaré que me regañes...?
—No no, lo que dijiste antes.
—¿Qué dije?
—Que necesitas que esté contigo.
rió —¿Para qué quieres que lo repita?, salió tan repentinamente.
—Repítelo, vamos.
—No.
—Anda... ¿si?
—No — golpeó su hombro —Ya Sue, quiero que te quedes. Estamos solos en Londres, tus padres están en Manhattan y los míos en Florencia... así nos hacemos compañía, sabes que eres una pequeña hermana para mí.
—Ay, qué tierno... sólo por eso, tienes puntos a tu favor.
—Qué tonta eres — rieron.
—Te quiero, y lo pensaré... ahora debo ir a la universidad, me temo que ha llegado Audrey.
—Uy, mi chica favorita.
—¿Perdón?
—Que... tú eres más que una chica favorita — sonrió —Invítala, ¿quieres?
—Le comentaré, pero no te hagas muchas ilusiones.


...


Llegué a la universidad temprano, se sentía un poco más habitada que la última vez; claro, las clases comenzaban mañana, de hecho yo debería estar en el pasillo con mi equipaje, preparada justo para el regreso a la rutina...

... Por suerte no era así, al menos pensaba varias veces lo que me había propuesto Daniel... sí, era quedarme en su departamento quizá por... ¿siempre?

—¡Audrey! — grité mientras tocaba la puerta, sintiendo así la mirada de unas chicas detrás de mí... provocando que volteara —¿Se les perdió algo? — pregunté, y desviaron la mirada.
—¡Sue! — gritó igual, abriendo por completo la puerta para abrazarme después.
—Hola cariño, ¿acabas de llegar?
—Sí, hace como dos horas y media.

Pasamos a la amplia habitación.

—¿Y tus cosas?
—Eh... eh... ¿cómo comienzo? — musitó.
—¿Cómo comienzas qué?
—¿Eso lo pensé o lo dije?
—Susanne, no te hagas la loca... bueno, estás loca pero...
—Bien bien, te explicaré — interrumpió —Daniel... ¿te acuerdas de Daniel?
—Ajá sí, ¿por qué?... ¿son novios?
—Sí pues, espera... ¡¿QUÉ?!
—¡Joder Sue!
—No no no, jamás... — pasé saliva guardando el asco —Mira, cállate un rato y presta mucha atención.
bufó —Te escucho.
—Bien — aclaré la voz, acomodando las palabras —Daniel es mi amigo ¿no?, bien... pues, todas estas semanas he estado con él en su departamento, tengo un cuarto independiente y sólo somos amigos... — abrió la boca, pero antes de que dijera algo la interrumpí —No... no nos hemos acostado y nunca nos acostaremos porque nos tenemos asco mutuo, bla bla blá... además siente atracción hacia ti.
—¿Qué?
—¡Sorpresa!
—Oh... — sonrió —Te diré que no está nada mal, eh.
—Ew... — sacudí la cabeza —En fin, ¡déjame seguir!
—Sí, tú sigue.
—Ok, entonces me ha ofrecido quedarme todo el tiempo que quiera.
—¿Seguro que no le gustas?
—Ay mujer, estoy segura. Resulta que sabe que odio la universidad, además que él vive solo y bueno, nos llevamos muy bien... le he tomado cariño de hermano y pues... de cualquiera manera no me quedaría por mucho tiempo.
—¿Por qué?
—Porque... te lo diré pero necesito que guardes compostura.
—Dios mío Sue, ¡termina de una vez!
cerré los ojos, apretándolos un poco —Tengo un nuevo trabajo.
—¿En serio?, ¿de qué o qué?
—Fotógrafa.
—Groovy...
—Sí... y... es con... — abrí primero un ojo, preparándome para su reacción —... con The Beatles.
—¡¿QUÉ?! — gritó levantándose de un salto —Espera, no te creo.
—Créeme. Iré a Tokio con ellos, y seré algo así como su fotógrafa de gira.
—No bromees con ellos, por favor.
—Te lo juro por mis discos de los stones.
—¿Y cómo?
—Es una larga historia — tomé asiento en la cama, calmándome un poco.
—¿Quieres ir por un café?
—Pensé que no lo dirías.


...


Audrey tenía un café americano frente a ella, y yo opté al final por un té un tanto amargo... vaya, no quería que lo inglés se me pegara pero vamos, un té no le hará daño a nadie.

—¿Y bien?
—¿Desde el principio?
—Tengo todo el tiempo del mundo.
—Ok — aclaré la voz —Pues era principio de año y salí con Thomas... ¿recuerdas que te dije que lo cortaría?
—Sí, pobre tipo.
—Bien, y así fue... hasta ahí te conté, pero no lo que pasó después. Por azares del destino me encontré con el mismísimo George Harrison, y bueno, después de eso jamás pensé verlo de nuevo.
—¿Cómo carajo te encuentras con alguien tan importante de la nada?
—Ni siquiera yo lo supe. ¿Por qué yo?, ¿en aquel lugar?, ¿con George Harrison?... ahora que lo pienso... Thomas era un chico que no sufría nada por dinero, y ese día fuimos a uno de los callejones más lujosos, pudo ser por eso — comencé a jugar con la cucharita del azúcar.
—Iré más seguido por allá, ¿dónde dices que fue?
—Por... ¡ay no sé!, tenía poco tiempo de haber llegado aquí.
—Vaya prima, qué servible eres.
—Ya pues, el día que me mandaste por las medicinas de tu tarea a la botica, resulta que al lado había una tienda de discos que era de nadie más y nada menos que del mismo mánager de ellos, y pasé claro... encontrándome con Ringo, y George después — miré su gesto de sorpresa —Como el pequeño George me reconocía, me invitó a salir junto con Ringo esa misma noche.
—Sí, recuerdo que te esperé hasta la madrugada.
—Ah sí, y perdiste la primera clase al día siguiente por no despertar.
—Ajá, así es.
—Fue karma, lo siento.
—¿Puedes proseguir?
—Sí, pero lo que sigue... prométeme que no me guardarás rencor: mira, esa noche me invitó a la fiesta que haría en su casa por su cumpleaños.
—¡Maldita, y no me invitaste!
—Shhh, guarda silencio mujer. No te invité porque solamente fui yo, era muy exclusiva — mentí, sintiéndome algo mal... pero no tanto.
—¿Y después?
—En la fiesta me encontré con McCartney.
—Dios mío...
—No no, con Paul McCartney.
—¡Ya sé tonta, es una expresión!
reí —Pues eso. Platicamos, fumamos, la pasamos bien.
—¿Se acostaron?
—No, ¿tú piensas que me acuesto con cualquiera?
—Es Paul McCartney, no es cualquiera.
—Para mí sí, no es un Mick Jagger.
—Ew, por suerte no es un Mick Jagger.
—¡¿Vas a empezar?!
—No no, tranqui... sigue tu historia mejor.
recargué la barbilla en mi mano —Ese mismo día conocí a John.
—Tu beatle favorito.
—A ver, yo jamás dije que fuera mi beatle favorito, sino que si tuviera que elegir a un beatle, claramente sería él.
—¿Y bien?
—Fue divertido. Después de aquella noche, coincidimos en la tocada de The Who y le pasé el número del departamento de Danny... nos comunicamos, y le informaron a Brian Epstein, su mánager...
—Sé quién es su mánager.
—¿Ah si?
—Todos lo saben.
—Yo no lo sabía.
suspiró —Sigue.
—¡Ah! Para eso, cuando conocí a Paul, le había dicho que era algo así como fotógrafa, hasta le tomé una secuencia, días después me encontré con George dándole esas fotos para que se las diera a Paul.
—Me estoy confundiendo. ¿A quién le diste tu número?
—A John, y él se lo dio a Brian Epstein que después se comunicó conmigo.
—¿Y por qué me dijiste lo anterior?
—Porque le tomé fotos a Paul McCartney, y sólo quería decirlo... — reí y observé su expresión —Bien, iré al grano.
—Por favor.
—Soy niñera de la hermanastra de Paul.
—¿Ah si?
—Sí, Brian se comunicó conmigo preguntando acerca de mi trabajo y me citó, entonces ese día Paul y George estaban con él... pues, platicaban algo de que hacía falta una niñera en casa del padre de Paul y, me ofrecí... aparte, tengo trabajo con ellos para el próximo mes.
—¡Vaya!
—Así es...
—Me alegro la verdad... pero sigo sin creerte.

Me di una pequeña palmada en la frente.

—Odio que me pese que no me creas, pero el viernes después de la universidad te vas conmigo.
—¿Y si salgo con mi novio?
—¿Tienes novio?
rió —No, pero hay chicos de nuevo ingreso muy guapos.
—Puedes tener novio, pero después del viernes.


...


Salimos de la cafetería y al instante me despedí de Audrey que tomó ruta hacia mi antigua habitación. Al final de aquella larga y confusa charla, le dediqué unos minutos a explicarle que estaba decidida a dejar mi carrera, pero que mientras tomaría clases normales... simulando que tenía pensado qué hacer con mi vida por los últimos meses.

Al caminar hasta la salida, me encontré con alguien ya conocido.

—No se te ha "caído" ninguna moneda pero, quiero saludarte.
—Miles, hola — sonreímos.
—Hola Susanne, qué gusto verte. ¿Cómo has estado?
—Todo tranquilo hasta hoy... ¿qué tal tú?
—Pues me sigo acostumbrando al campus. Cierto, mañana entran las otras dos áreas.
suspiré —Sí.
—¿Te hospedas aquí?
—Me hospedaba... ahora tengo un pequeño cuarto por la ciudad.
—Oh... qué groovy — sonrió —Igual vivo en la ciudad por suerte, me es más fácil. ¿Ibas de salida de nuevo?
—Me temo que sí.
—Pues yo ya no debo tomar otra clase, ¿puedo acompañarte?
—Claro, vamos... — comenzamos a caminar.
—¿Vienes en auto?
—No, he tomado un bus.
—Si quieres... te puedo acercar a la ciudad.
—Eh...
—No es molestía, si eso estás pensando.
—Pues... claro, ¿por qué no? — sonreímos.



...




Tantos siglos... lo siento muchísimo.

Tantas cosas en las que tengo la cabeza, que se me pasan los días y bueno. 
Pues nada en sí, ¿qué tal todo?... espero que se encuentren muy bien, y que estén disfrutando sus vacaciones.

Las adoro muchísimo, y mil gracias por el apoyo.

Besos.

<3 <3

PD: bienvenida ma. eugenia :-)



viernes, 29 de enero de 2016

12. I Saw Her Standing There

1966

—¿Libros?
—Daniel...
—¿Gafas?
—Daniel, sólo voy a reinscribirme.
—¿Tan rápido debes regresar al reclusorio?
—Ha pasado más de un mes.
—De verdad que te compadezco.
—Y yo — suspiré.
—Aún tenemos tiempo de escapar si quieres.
—Por ahora no. Es sólo para que llegue el recado al buzón de mis padres, recuerda que estaré con los famosos birels en Japón en menos de un mes.
—¡¿Qué?!
—Te dije bien.
—¿En serio?, no recuerdo.
—Estabas tan concentrado en la noticia de que soy niñera en casa de los McCartney.
—Eres un saco de sorpresas, my lady.
—Eso trato — dije guiñando un ojo.
—Y dime, ¿dónde está mi pequeña Audrey? — se asomaba de vez en cuando por el retrovisor del auto.
—En la cárcel de Manhattan — bromeé —Seguro llega el lunes por la mañana.
—Perfecto, tendré todo listo para entonces.
reí —Se quedará en el campus.
—Dile que en mi apartamento caben dos o más chicas — guiñó el ojo.
—Me acabas de dar un ataque de náuseas, pero en cuanto llegue le comentaré... de alguna manera debo agradecerte todo.
—Por supuesto, sé generosa conmigo.
—Está bien, está bien — abrí la puerta —No tardo.
—¿Segura? — asentí —Si tardas, te dejo.
—Te quedas sin Audrey entonces.
—Lo siento, quería decir: tómate tu tiempo.

Sonreí y cerré la puerta, en el fondo agradecí que no me dejara sola... cuanto menos tiempo pase en el campus, mejor.


...


La cafetería estaba en su punto, las parejas disfrutaban de la tarde, los amigos reían en grupos pequeños esparcidos por el jardín. Aquel ambiente le causaba un "no se qué" a la chica con falda, botas y suéter que ahora atravesaba todo el campus.

—Hey hey, ¿quién es ella?
—¿Ella...? — miró a la chica que había entrado a las oficinas de ahí, aún seguía siendo visible para ellos —No sabría decirte, pero forma parte de nosotros también.
—¿Ah si?
—Sí.
—Suzan o algo así, va conmigo en taller de pintura.
—Suzan, ¿será francesa?
—Tiene acento americano, pero no lo sé.
—¿Saben qué estudia?
—Se encuentra en el área de biología.
—Ya veo...

La chica a lo lejos hablaba amablemente con la secretaria de la universidad, y a su vez, volteaba disimuladamente hacia donde se encontraban los chicos... en especial para ver a el que había preguntado por ella, que la veía sin ser disimulado.

—Entonces... nos vemos pronto.
—Por supuesto señorita Gretchen.
—Hasta luego.
—Que le vaya bien.

Sonrieron por último. Susanne tomó un par de cartas que había recibido en las últimas semanas y dio media vuelta. Caminó frente a los chicos sintiendo cada una de las miradas, entonces se dispuso a salir del lugar de una buena vez apresurando el paso.

—¡Hey, espera!

Y volteó.

—Mira, se te ha caído una moneda — la mostró en la palma de su mano.
—Oh, qué extraño... sólo traigo un billete de cinco.

Observó al chico que ahora se sonrojaba un poco y guardaba una sonrisa, estaba apenado.

—¿Sucede algo?
soltó una risita bajando la mirada —Lo siento... no me ha salido bien, en realidad quería acercarme a ti — guardó la moneda en uno de los dos bolsillos de su pantalón.
—No te ha salido tan mal entonces.
—Espera... — sonrió —¿Vienes de las tierras de Warhol?
—Así es. ¿Cómo sabes que soy de Nueva York?
—¿Sí eres neoyorquina? Vaya... he atinado. La verdad es que no sabía, pero escuché tu acento y se me vino a la mente: "Warhol".
—... Por lo que escucho, tú tampoco eres de aquí.
—San Francisco.
—¿De verdad?
—Sí... — pasó una mano por su nuca, algo incómodo.
—Wow — hizo un gesto, estaba sorprendida.
—¿Ibas de salida, no es así?

Asintió.

—Entonces no te quito más el tiempo.

La chica sonrió un poco, sabía que los de San Francisco tenían fama de ser el tipo de persona que no soportas... algo groseros y muy directos, no siempre para bien... pero él era... al parecer era un tanto diferente.

—Miles Levand — ofreció su mano y la estrechó.
—Susanne Gretchen.
—Suzan — imitó el acento francés.
—En realidad es Susan-ne, con dos "s", dos "n" y una "e" al final — rieron —¿A qué área perteneces Miles?
—Cálculo.
volvió a sorprenderse —Groo... vy.
—Me agrada un poco, y se me facilita. Además que mis padres dijeron que necesitaba estudiar algo serio.
—Me pasó igual, solo que tomé biología.
—Biología, interesante... — resopló —Y bien Susanne, ¿te veré por aquí, no es así?
—Claro, para ser exactos: el martes.
—Entonces creo que, nos veremos muy pronto. Fue un placer conocerte...
—Igualmente, y suerte con el temible cálculo.

Sonrieron por último. La chica dio media vuelta y miró su reloj, estaba a tiempo. Miles por su parte, regresó al círculo de compañeros.

—... ¿Qué tal?
—Simpática, agradable, y bonitos ojos.
—No se tragó el cuento de la moneda al parecer, es muy 1940s.
rió —Ni un poco pero he conseguido hablar con ella, y eso es lo que importaba.
—Ahora que la veo de cerca, no está nada mal.
—Es linda.
—Lo es — confirmó el tal Miles —Sí que lo es.
—No es linda, sólo mírenla... no tiene sentido de la moda.
—Cierto, demasiado simple.
—¿Celosas?
—¿Celos?
—Créeme cuando te digo que ninguna chica estaría celosa de ella.

Miles reviró los ojos escuchando a las dos únicas chicas del círculo. De cualquier manera, Susanne había llamado su atención.


...




La prensa estaba a reventar, todos querían exclusiva con algún Beatle. La banda por su parte, trataba de comportarse amablemente aunque estuvieran más cansados e irritados que nunca, descontando claro el hambre que George tenía.

—No puedo más Bri.
miró su reloj —Denles quince minutos más chicos, así estamos libres por un buen tiempo.

Obedecieron por su parte. Hablaban de las nuevas ideas del disco, si realmente ese año iba a ser el último año en el que la banda tocaría en vivo... una bomba de preguntas, entre ellas, cosas personales.

—Listo, es todo — John le susurró a Eppy —Si escucho otra pregunta, estallaré.
—¡Hemos terminado! — gritó el mánager, tratando de correr a la prensa.
—¿Qué hora es?
—Las... 6:30pm — le susurró Ringo mirando su reloj.
—¿Dónde está el teléfono?
—Espera Paul...
—No tardo nada.
—Está por allá...


...


¿Cómo dices que se llama?
—Susanne.
—¿Solo así? ... ¿Tan simple? — Jim susurraba al teléfono desde la cocina mientras escuchaba la plática que Angie tenía con la chica que recién había llegado.
Susanne Gretchen es.
—Ah... entiendo. Y...
—Sí papá — interrumpió Paul —Ella es de confiar, créeme. Susanne es una chica simpática con todos por lo que he visto, y creo que tiene experiencia.
—¿Crees?
—Por supuesto. 
—¿La conoces bien?
—Eh... sí, sí. Ella es... una amiga cercana — mintió —De cualquier manera cuando me desocupe, iré a Liverpool a quedarme con Ruth y a explicarle a Susanne cómo estará todo.
—Hijo, no es necesario... si tú crees que Susanne es de confíar pues...
—Yo sé papá, pero mejor paso a ver cómo van las cosas. Ustedes relájense y disfruten su fin de semana.
—Gracias Paulie.
—No hay de qué. ¡Saludos a Angie!


...


La pobre chica se encontraba algo nerviosa, hace pocos minutos los padres de la niña que ahora observaba se habían ido. No sabía cómo comenzar una plática con una niña pequeña, ni siquiera sabía qué podía hacer.

—Y dime Ruth, ¿qué te gusta hacer? — sonrió.
—Mmm, jugar... dibujar... bailar...

"Dibujar, claro", pensó.

Luego de no saber dónde podría encontrar papel y colores en aquella casa, sacó una libreta de pasta gruesa de su bolso... era su diario personal. Sacó un lapicero y se lo ofreció, indicó la hoja que podía utilizar.

—Mira, de aquí... — hojeó —... hasta acá, puedes hacer lo que más te guste ¿sí? — asintió —Sé cuidadosa, el diario siente... así que debes tratarlo con cariño.

Se sintió algo tonta diciendo eso, pero era la única manera de decírselo para que lo entendiera... puesto que Susanne lamentaría si algo le sucede a ese querido diario.


...


—Iremos por un trago o algo.
—No puedo, lo siento.
—¿Por qué no?
—Iré a Liverpool — abrí la puerta del auto.
—Pero está Susanne... — musitó George, provocando que lo mirara al instante haciendo un gesto de "cállate ya".
—¿Susanne? ¿Susy? — preguntó Ringo sorprendido.
—Sí, Ssssusy — confirmé.
—¿Es niñera? Oh por dios, le comentaré de Julian.
—Es un tipo de... mira no es niñera del todo... es... bueno, una larga historia.
—Que debemos saber en el nuevo pub cerca de Oxford.
—Vamos Paul.
—Llegaré tarde allá...
—No le pasará nada a la pequeña Ruth, ¿o estás preocupado por Susy? — preguntó George.
negué —Pero debo saber cómo va todo...
—Sí sí, quieres acostarte con ella, ya entendemos — interrumpió John —Eres hombre, tienes tus necesidades y pues la linda Susy... ¿por qué no?
—Joder — reviré los ojos y los cerré —Vamos al pub.
—¿Desperdiciarás tu oportunidad por nosotros?
—¿De qué hablas? Jamás habrá oportunidad de nada, Susanne pudiera ser una hermana menor.


...


"Queremos lo mejor para ti..."
"Recuerda tomar el estudio seriamente"
"Considera regresar a Manhattan"

—Por dios... — susurró y suspiró sin terminar de leer, se sentía asfixiada.

Pensó de inmediato en sus padres, sabía que era inútil hablar seriamente con ellos. ¿Cómo les diría que la hija que tanto quieren en un papel serio se va de gira con una banda para tomar fotografías?... exacto, y por eso mismo, no se los diría.

Dejando las cartas que había recibido a un lado, de pronto miró a la pequeña niña jugar.

—Ruth... — la pequeña volteó —¿Te gustaría comer algo?
—¡Síiii!

Sin más, se dirigió a la cocina. Mientras preparaba unos emparedados, se preguntaba del por qué de Ruth... bueno, sabía que era hermana de Paul, pero no coincidía la edad de alguna manera... era algo posible pero extraño.

No se parecía mucho al beatle de ojos caídos... pero de cierta manera tenía simpatía como él, y claro que contaba con cierta ternura y acento que le recordaban al chico.


...


Tan rápido se había ido la tarde, ahora salía del cuarto de Ruth bostezando. Después de que cepillara sus dientes, se había acercado a mí con un libro... al parecer Alicia en el País de las Maravillas es un buen libro para dejarte dormido, pero aún así sigue siendo de mis favoritos.

Al ir al living pensé en si vendría Paul aunque ya fuese demasiado tarde para regresar a Londres. Quizá si le llamaba a Danny... no no, ni de broma. En primera: era sábado por la noche, seguro estaba en un pub, y en segunda: seguro estaba en un pub... con una chica.

No tenía opción, así que saqué un cepillo de dientes que cargaba en mi bolso desde que me mudé con Daniel, y en ese momento, tocaron la puerta.

sonrió para luego suspirar —Susanne, lamento la tardanza.
—... No te preocupes — me hice a un lado para que pasara.
—¿Estás molesta?
cerré la puerta haciendo el mínimo ruido —¿Por qué lo estaría?
—Qué tal si optaste por irte.
—Es tarde — levanté mi cepillo de dientes —Voy a quedarme.
—¿Estás segura?
—Sí claro, además ya no hay tren.
—Podría llevar...
—¿Y dejar a Ruth sola? — interrumpí.
—Tienes razón... lo siento en verdad.
—No es nada.
—Mírate, ni siquiera vienes preparada.
—Este suéter es cómodo — solté una risita, algo nerviosa —El problema es que, reconozco que me da un poco de pena...
—Por eso no te preocupes, tú mantente cómoda... vamos, te enseño el cuarto de visitas.

Comenzó a caminar y lo seguí.

—¿Ruth duerme?
—Así es, le he leído y cayó de inmediato.
—Oh... hiciste un gran trabajo entonces.
—No fue difícil.

Después de que me enseñara cada habitación de la casa luego de ver dónde me hospedaría esa noche, regresamos al living.

—Es una casa muy linda y amplia.
—Gracias por parte de todos, no hubieras dicho lo mismo de la anterior... donde yo y mi hermano crecimos.
—¿Era pequeña?
—Demasiado, por suerte Ruth tiene mucho espacio para jugar — se inundó en un sofá y suspiró —Una pregunta: ¿hay té?

Asentí con una sonrisa.


...


Me había ofrecido para servirle... al regresar a la sala con dos tazas calientes de té, me percaté de que había apagado la luz y había encendido la chimenea. Era una escena muy relajante.

—Aquí tienes.
—Muchas gracias, en verdad lo necesitaba — rió y la tomó.

Yo por mi parte, tomé asiento en el otro sofá no muy lejos de él. Miré la mesa de centro, seguía mi diario ahí... así que como pude lo cerré y guardé rápidamente.

—¿Eso era...?
—Eh... una libreta que siempre cargo conmigo, se la ofrecí a Ruth para que dibujara ya que no sabía cómo distraerla.
—Ah... — sonrió divertido —¿Sabes Susanne? En verdad sigo apenado.
me quedé pensativa unos segundos, tomando té —... Ohhh, no no... está bien — dije sin despegar la boca de la taza.
—¿Y si te esperaba tu novio?
reí, casi escupiendo el té —Mi novio — dejé la taza en la mesita de centro —No tengo la menor idea de qué te haya dicho John sobre mí pero... no, no tengo novio.
—Sólo tú lo sabrás.
—En serio. El chico que seguro te mencionó está enamorado de si mismo... y yo estoy enamorada de... — hundí los hombros.
—De los stones.
—Ah, claro — sonreí —Hey, ¿cómo lo sabías?
—John habla mucho, pero no lo suficiente. Mencionó algo así como, ¿que eras mod?
—¿Mod, yo? — apreté los labios —Pues, ahora tengo un suéter amarillo que me hizo mi abuela, sí tiene razón... soy demasiado mod. Ay John, tan poco tiempo y siento que me conoce tanto... — reímos.
—¿Y qué dices? ¿Me hablarás más de ti?
—Sí claro. Verás... yo suelo viajar en el tiempo, de hecho tengo una máquina estacionada justo en el jardín trasero, algo así como una tardis.
—Groovy, ahora que lo dices... me gustaría conocer a James Dean.
—Y no sólo podemos conocer a James Dean... ¡podemos conocer a sus padres!, ¿fantástico no? — volvimos a reír —Fuera de broma, acabas de recordarme que efectivamente quiero conocerlo.
—¿Te gustaba?
—La pregunta es: ¿a quién no le gustaba?
sonrió —Tienes razón, era apuesto... lo reconozco. En fin, mod viajera en el tiempo amante de los rebeldes sin causa, ¿que sí es cierto de ti?
—Ehm... nada interesante.
—¿Ah no?
negué —Quédate con la historia que acabo de inventar — reí y observé su pequeña sonrisa.
—Vamos, habrá algo.
—Pues depende... — tomé la taza de té —Puedes preguntar.

Volvió a sonreír por último, ahora jugando con su barbilla.




...







Antes que todo: qué belleza la de al final... aunque aún no se sabe si Susanne opina lo mismo. 

¡Hey, chicas bellas! Primer capítulo del 2016. ¡Les deseo lo mejor a ustedes! Que este año sea muchísimo mejor que el anterior en todos los aspectos ☺

Bueno, lamento subir tan tarde pero me ha tocado vivir con altibajos junto a la familia en este poco tiempo, por suerte ahora está todo tranquilo. En fin... quería decirles que prometo subir pronto ya que veo que varias chicas han comenzado a leer. 

¡Muchísimas gracias! Lo aprecio demasiado, y les agradezco tanto. 
Saludos a ustedes; Karen, Andrea, Silvia (Pols también es tu fav jajaja ¡chócalas!) Cami my dear, y Katita, y mis nuevas seguidoras que son Sofi y Bárbara. 

Y aprovecho para también escribir que si tienen algún fanfic que pudiese leer, pueden dejarlo... por suerte ahora tengo muuucho tiempo disponible; yo por mi parte sigo escribiendo esta historia.

Cuídese mucho, les envío buena vibra ~

Las adoro, y besos.

<3 <3


domingo, 20 de diciembre de 2015

11. I'm Happy Just to Dance with You

2013

—¿Cómo te fue?
—Muy bien, el aire de escocés me hacía falta.
—Ya veo, luces mejor.
—¿Lo ves? Lo necesitaba, y si no fuera porque ensayaré con Ringo para aquella presentación, seguro me quedo otras semanas.
—Está bien, todo sea para que estés bien. ¿No olvidas algo?
—No... nada. Es mejor irnos de una vez, no quiero dejar esperando al tío Ringo.

Cerré la puerta de la vieja cabaña, dejando los escritos de Susanne encerrados por un largo tiempo...


1966


—Every time you kiss me i’m still not certain that you love me...

Danny, desde su habitación, repasó su rostro con sus manos un par de veces. Era todo, estaba cansado de la voz chillona de Susanne, y de esa jodida canción en voz de Elvis que es asquerosamente romántica.

—Suspicion... torments my heart! Suspicion... keeps us apart! Suspicion... why... ¡¿QUÉ?!

Volteó donde se encontraba el tocadiscos aún sosteniendo la escoba en su mano. Pensaba que el disco había tenido una falla o algo así, pero no... solo era Daniel, un Daniel harto con sonrisa maliciosa.

—Cállate cariño.
—¿Qué? ¿Por qué? — soltó la escoba y caminó hacia él —¿Por qué lo hiciste?
tomó sus hombros —Por favor.
lo miró sorprendida, cambiando su gesto lentamente hasta aparentar que las lágrimas se apoderarían de ella —Pe... pe... pero es Presley.
—Presley o mi abuela, no me importa. Esa canción me desespera, y junto con tus gritos son una bomba mortal.

Lo volvió a mirar normalmente, como acostumbraba Susanne. Trataba de adivinar qué le sucedía a su amigo amargado. No lo había visto desde la noche anterior que lo dejó por ir con Lennon y Harrison, por lo tanto, no sabía qué había sido de él.

—¿La mujerzuela de ayer, no? — colocó una mano en su cadera —¿Carine?
—Carrie.
—Ah... como sea.
—Nah — mentía. Sabía cuando Daniel estaba mintiendo, y también sabía que no reconocería que una mujer lo trae mal —Nunca me han gustado las canciones románticas, es todo.
—Ajá, si. Bueno, estoy limpiando... — recogió la escoba —Y necesito canciones románticas o no románticas — y siguió barriendo.
—Ni siquiera sabes barrer, mírate — la chica lo ignoró —Tienes la escoba al revés.
—Ya sabía... — volteó la escoba.
—¿A qué se debe tanta felicidad, eh?
—¿Feliz, yo?
—Sí, tú. Estás haciendo algo que seguro jamás habías hecho en tu vida de princesa, y luego estás cantando canciones de amor... ¿Quién carajo se apoderó de mi Susanne?
bufó —Siempre canto, lo sabes.
—Pero no tan felizmente.
—Depende a quién escuche.
su amigo frunció el ceño, también sabía cuando Susanne mentía —Ah... —musitó sin estar convencido —Dime, ¿qué hiciste ayer cuando me dejaste solo y desamparado?

La chica siguió "barriendo" sin tomarle la palabra.

Danny quitó la escoba de sus manos para llamar su atención al instante —¿Eh?
—Fui con unos amigos.
—Amigos — tomó aire —¿George Harrison es tu amigo?
—Eso creo — le quitó la escoba y se dispuso a simular que barría, sólo para bajar la mirada y que no viera sus mejillas color carmín.
—Susanne, ¿qué te traes en manos?
—Una escoba, duuuuh — dejó de barrer para señalarla.
—No tonta. Me refiero a que, ¿cómo es que te frecuentas tanto con ellos?
—Casualidad... o destino — hundió los hombros —Yo qué sé.
sonrió de la nada —Claro Susanne Belle Gretchen, eres una genio.
—¿Ah si?
—Sí, ya veo lo que tramas — la chica frunció el ceño y musitó un "¿eh?" —No te hagas la que no sabes.
—Pues... no es que me esté haciendo "la que no sé" como dices... realmente no sé.
—Te estás acercando a ellos para tener empleo como dijiste, tu empleo soñado... ¿lo recuerdas?
—¿Ser la actriz acuchillada o picada por pájaros en una película de Hitchcock?
—Aparte.
pasó saliva y desvió la mirada, comenzaba a recordar —... Sí, me estoy acercando a ellos por eso.
—No te preocupes, comprendo que con esos Beatles será más fácil que las puertas estén abiertas para ti y bueno, al final podrás despegarte de esa poesía hecha "rock" para centrarte en lo grande — asintió sin decir nada —Jamás pensé que lo hicieras.
—¡Sorpresa! — levantó sus manos sin ánimo.
—Eres una atrevida — sonrió y guiñó un ojo —Puedes poner tu asquerosa música, me has alegrado el día de por sí.

La chica le devolvió la sonrisa y miró a Danny dirigirse a su cuarto de nuevo, ahora más feliz de lo que estaba cuando había llegado a quitar la aguja del tocadiscos. En cuanto desapareció, la sonrisa de su rostro hizo lo mismo.

Pensaba en ese plan absurdo, que por cierto, lo había olvidado por completo. Tal vez todo ese espectáculo de salir con los mismos Beatles la estaba distrayendo.

Sabía que necesitaba el empleo pero, vamos... no de esa manera. Aunque bueno, pensándolo bien no era tan absurdo, pero sí el hecho de colgarse de la fama de ellos, o de "utilizarlos". Y el hecho de que ahora eran amigos... y el hecho de que... le estaban simpatizando más de lo normal.


... días después...


—¿Asia?
—Sí, Asia... Tokio para ser exactos.
—Vamos George — John comenzó a darle pequeños golpes con su codo —Para ser la última gira, suena bien.
—Por mí no hay problema — afirmó Paul mientras dibujaba garabatos en una pequeña hoja recargada a su pierna.
—Ni por mí. Siempre he querido comer la comida de allá, estando allá.

Todos miraron a Ringo con cara de "¿qué?".

—Sólo... decía... — se hundió en el sofá.
—Pues Ringo, por fin harás tu sueño realidad.
—Sólo falta que George esté de acuerdo.

Ahora miraban a George como si la vida de todos dependiera de él... y es que así era.

—Bien... Vamos a Asia — todos gritaron y aplaudieron.
—Perfecto chicos, entonces arreglaré todo y en poco tiempo ya tendrán las fechas para prepararse.
—¿Es necesario comer comida asiática en Asia? — fulminó a Ringo con la mirada.
—Sí, así como comer papas a la francesa en Francia.
—O también hamburguesas en Hamburgo...
—¡Ya entendí! — George gruñó. No le agradaba del todo esa idea de salir del continente, al menos no de nuevo.
—Bien — John sonrió —Como todo ya está resulto... Los dejo chicos, debo ir con Cyn a una cena en un par de horas.
—¿Será cierto?
John miró a Eppy con ojos de asesino —Sí viejo, es cierto... esta vez lo es.
—Yo debo ir con Mo también — Ringo se reincorporó y soltó un suspiro —Nos vemos.

John esperó a Ringo para que pudieran irse juntos, cerraron la puerta y al instante, Brian miró a los chicos.

—¿Sucede algo Bri? — dijo Paul sin observarlo, al parecer había sentido su mirada.
—¿Ustedes no tienen planes?
—Uhm...
—Ehm... no que yo recuerde.
—¿Por qué preguntas?
—Atenderé a alguien en unos minutos, no es necesario que estén aquí.
—Uy, ¿ya tienes a alguien... especial? — Paul sonrió con gesto pervertido.
—No Paul.
—Pues ya que nos estás corriendo... — George se levantó de su lugar y luego, se estiró un poco —... ¿Quieres ir por un trago o algo?
—Claro lo que sea, todo con tal de no incomodar a la visita del jefe — el otro chico le guiñó un ojo a Brian e imitando a George, se colocó su abrigo.
—Entonces, nos vemos después.
—Nos vemos mañana.
—¡¿Mañana?!
—Sí.
—Eppy, es sábado.
—Yo no puedo.
—Mañana, he dicho.
bufaron —Ya qué.
—Si no vengo mañana... no es mi culpa.

Sin decir más, Paul caminó hacia la salida y abrió la puerta desanimado. Al instante en el que la abrió por completo, cambió su expresión al ver a una chica castaña con falda cuadriculada y labios rojos cruzada de piernas en el sofá próximo. La chica levantó la mirada por el ruido de la puerta.

—Listo, puede pasar.
—... Gracias.

Él sabía quién era ella claro, pudo reconocerla al instante... estaba algo distinta a lo de aquella noche.

—... Hey... — sonrió y la vio acercarse —Yo a ti te conozco.
—Qué gusto verte de nuevo, Lennon.
cambió su expresión —Eh...
—Es broma — rió.
volvió a sonreír —¿Qué haces por aquí?
cerrando un poco el ojo derecho, señaló a Brian —Me ha citado... — susurró.
—Oh... groovy...
—Paul — la voz de Brian interrumpió —¿Puedes dejarla pasar?

George asomó la cabeza por un pequeño espacio, mirando a la misma Susanne Gretchen.


...





Hacían ya cinco minutos desde que los chicos decidieron quedarse un pequeño momento más con alguna excusa.

—Bueno, ¿ya ha quedado todo claro?
—Sí... eso creemos — George miró a Paul asintiendo.

Susanne se encontraba en el sofá al lado de las dos sillas frente al escritorio de Brian, donde se encontraban los chicos sentados. Mantenía sus delicadas manos sobre su regazo y movía un poco la pierna derecha mientras observaba a todos lados como niña pequeña; de vez en cuando George y Paul la miraban de reojo siendo disimulados.

—... ¿Entonces mañana?
—Sí, por milésima vez: mañana — suspiró —¿Ya pueden irse?
—Brian, mañana debo ir a Liverpool.
—¿Aún no resuelves eso?
—Al parecer no.
—Paul, necesitan una niñera urgentemente. Con todo esto que vendrá, no tendrás ni siquiera tiempo para respirar.

Susanne miró hacia el escritorio indiscretamente, poniendo atención.

—¿Pero cómo sabré que no será una fanática que solo se aproveche de eso?
—Puedes contratar a una abuelita, ellas son fanáticas del charlestón, no de ustedes.
—Eh... — musitó Susanne y calló en cuanto obtuvo la atención de George y Paul.
—¿Iba a decir algo srita. Gretchen? — Brian preguntó.
miró a Paul encarnar una ceja y a George profundizar su mirada en ella —Eh... sí... bueno, disculpen que me meta en la conversación...
—No te preocupes Susy — dijo George para tranquilizarla, y ella sonrió.
—Bueno, yo no tengo nada que hacer ahora y, escuché que necesitan de una niñera o... ¿estoy bien?
—Estás bien, Gretchen — ahora habló Paul, remarcando su apellido... ella bajó la mirada.
—Pues... yo podría.
—¿En serio?
—Por supuesto.
—¿Tienes experiencia?
—He cuidado a unos cuantos... — mintió, algo nerviosa.
—Y no es nuestra fan — agregó George mirando a Paul y a Susy a la vez.
—¿Ah no srita. Gretchen?
—Rubber Soul es bueno, solo puedo decir eso.
—Perfecto — rió Eppy —Entonces... ¿Paul?

Paul la observó por último por unos segundos, y sonrió delicadamente... él tenía la última palabra.


...


—¡¿QUE HAS HECHO QUÉ?!
—Es solo por poco rato hasta su próximo concierto.
—Sue... — no dejaba de caminar de un lado a otro por toda la sala —Sue...
—Oh por favor, no es tan malo.
—Estás enganchada.
—¿Enganchada a qué?
—A esos beatles.
—¿Y no eso queríamos? — me justifiqué —Además, necesito dinero urgentemente.
paró —Te he dicho que por la comida, los servicios y mucho menos por el departamento te preocupes.
—No es éso, es un vestido que acabo de ver en la tienda rosa de Carnaby...
—¡Sue! — la interrumpió, callaron y tomó aire —Sue querida, ¿cuándo comienzas?
—Mañana mismo.
—¡¿EH?!
—Groovy, ¿no?

Cayó al sofá a mi lado y lo vi cerrar los ojos... por el gran silencio, se siguió escuchando la música de Chuck Berry que se reproducía en el tocadiscos.

—... Apóyame mejor ¿si?, estoy muy nerviosa... es mi primer trabajo.
—...
—Mira, ve el lado bueno: podremos comprar un buen whisky y no alcohol barato — reímos —Disculpa la decepción.
me miró —Te disculpo solo si bailas conmigo esta noche.

Sonreí y ofrecí mi mano.




...




¡Hola, chicas!

En serio que me ha asombrado cómo es que han llegado nuevas lectoras, y todo es gracias a Karen Arias {ahre, socia} y su bella recomendación... ¡muchísimas gracias! Ella ha hecho la portada en su fic, y le ha quedado re groovy ~ mil gracias Karen <3

Y bueno, he decidido retomar más seguido esta fic ya que me he quedado en el 2013, por eso le daré un... ¿salto? no sé cómo llamarlo, ya pronto leerán. Gracias y bienvenidas, si tienen fics, estaría cool que me lo dejaran para leer igual.

Espero que estén de lo mejor, las adoro mucho.

Besos.

<3 <3




domingo, 8 de noviembre de 2015

10. I'm Happy Just to Dance with You

1966

—Deja de tronarte los dedos... puedo escucharlo a pesar del ruido.
gruñí levemente —¿Te pasa algo?
—No nada... — tomó un sorbo de su vodka — ... sólo que tengo que estar contigo porque ni siquiera ha llegado Carrie.
—¿Carrie?
asintió —La razón por la cual estoy aquí.
—¿En serio? Uy, yo que pensaba que era por mí.
—Ja-ja-já — rió sarcástico — Vamos Sue, al menos bailemos.
—¿Bailar? ¿Yo? ... ¿contigo? — reí —Ni aunque fueras el último hombre en el mundo.
—Qué pesada eh — cruzó su pierna y desvió la mirada hacia el lugar —Uh... mira a esa rubia...

"¿Dónde estará Lennon?" pensé mientras volteaba a ver a otros lados que no fuera donde se encontraba esa rubia por la que ahora se derretía Danny.

—Hey — lo miré —¿Que nunca te han dicho que eres un mal educado? Límpiate, se te está cayendo la baba — aventé una servilleta hacia su regazo.
—Ni que fueras mi novia — la tomó y dejó en la mesa de nuevo.
—Pero soy una mujer.
—Ay Sue... para mí eres como un hombre.
golpeé su hombro mientras reía —Cállate.
—No es cierto amor, mis ojos son únicamente para ti — acarició mi mejilla y se acercó a mí lentamente hasta que me hice a un lado.
—Qué asco.
suspiró —Definitivamente eres una mujer... o te gustan las mujeres. Bueno, ese Paul McCartney tiene pinta de vieja así que...
—¿Qué tiene que ver Paul McCartney?
—No te hagas la inmutada mujer, sabes que hay algo ahí. Mis amigos me dijeron aquella noche de la fiesta que te fuiste con él.
—Platicamos un poco y ya, nada del otro mundo.
—Eso quiero creer.
—Danny, en primera: Paul McCartney ni me va, ni me viene... en pocas palabras: no me interesa. Y en segunda: te besaré si no te callas.
—Me callo... — encarnó una ceja y me observó algo coqueto —... ¿o mejor no...?
reí —Idiota.

Y gracias a aquella escena, comencé a recordar la primera y última vez que Danny y yo nos besamos.


***


Noviembre, 1965.

—Susanne Gretchen, déjame decirte que tus labios me encantan.

Esa noche Danny me invitó a su departamento y debido a la economía se dedicó a comprar alcohol barato... mucho MUCHO alcohol barato.

No sabía qué intenciones tenía conmigo ya que nos habíamos conocido un par de semanas atrás... pero esa noche nos conocimos mejor, tanto que supimos con el tiempo que lo mejor era ser amigos.

Y con conocernos mejor no me refiero a repasar la cama... sino que estábamos taaaaan ebrios que los secretos que cada uno tenía dentro, fueron revelados.

reí y lo vi sonreír —Sue, ¿tienes novio?
—Eh... estoy recordando... — chasqueé los dedos —Thomas.
—¿Thomas?
—Sí, Thomas.
—Pues ese Thomas es un maldito afortunado.
—¿Por qué lo dices?
—Porque puede besarte cuantas veces quiera.

Comenzó a enfocar la mirada en mis labios, la típica mirada que te dice "ya bésame", y fue acercándose lentamente...

—No siempre — musité.
—Pobre chico, lo haces sufrir tanto como a mí.

En cuanto terminó de hablar, hice el resto. Me acerqué más a él hasta juntar nuestros labios y en menos de dos minutos, nos separamos.

—Gracias — me guiñó un ojo.

Entonces por ninguna razón comenzamos a reír como si no hubiera mañana... como unos buenos ebrios.


***


Un escalofrío pasó por todo mi cuerpo al recordar esa pequeña parte de mi oscuro pasado. En eso miré a Danny recordando cómo besaba, y me odié por hacerlo...

Veamos... es que no besaba tan mal... a decir verdad, nada mal pero...

—Sé que soy hermoso pero, no te me quedes mirando —interrumpió mis pensamientos.
—... ¿Te molesta? — calé mi cigarro.
—Si no fueras Susanne, no — reí —¿Por qué quisiste acompañarme? ¿No te sentías muy mal?
—Bueno, quería ver con qué mujer te revuelcas esta noche.
rió —Qué tonta eres.
—Mira quién habla, "don inteligencia".
—Más inteligente que tú, sí.
—... ¿Sabes Danny? — musitó un "¿hm?" —... Pienso ayudarte con el departamento, déjame pagar la renta.
—¿Renta? Ese departamento es mío, ¿olvidas que soy rico?
—También olvidaba que eras un soberbio.
comenzó a reír —Bien, no soy rico.
—Pero sí un soberbio.
—Bien... — quitó el cigarro de mis labios y comenzó a fumarlo como si fuera suyo.
—Si claro, tómalo.
—Gracias primor, te lo compensaré.
—Hola señorita...

Danny y yo observamos al hombre que había hablado. Se encontraba justo enfrente de mí, tenía la vista baja, y llevaba un sombrero. "¿Un sombrero en un pub? Qué original" pensé.

—... ¿Le gustaría bailar?
—No gracias — el hombre alzó la mirada y por debajo de su sombrero guiñó un ojo, así que comencé a reír.
—Oh vamos... — tomó mi mano — Por favor.
—¿Acaso eres sordo? Te ha dicho que no — contestó Danny, un poco molesto.
—Tranquilo señorito, su chica ha cambiado de opinión — me levanté del asiento —Así que se la robaré unos minutos.
—¿Susanne? — Danny me miró.
—Está bien... — sonreí mientras me alejaba con John —¡Nos vemos después!


...




—Joder Susy, tu novio casi me agarra a golpes.
—¿Mi novio? — reí —Jamás.
—O lo que sea ese tipo que quería besarte.
—Así nos llevamos... nunca lo besaría — "no de nuevo", pensé —¿Ya me habías visto?
—Sí, pero quería ver qué hacías con tu novio.

Los dos subíamos las escaleras, yo por delante de John gracias a toda la gente que se encontraba en el atascado lugar. Por lo que veo, los segundos pisos... o hasta terceros, eran más exclusivos.

—¿Y tu amigo?
—Por ahí — señaló con los ojos. Al parecer, habíamos llegado.

Era difícil no reconocerlo aunque estuviera a kilómetros. Miré a George de perfil que a su vez miraba a otro lugar calando su cigarro lentamente. Sonreí al verlo, y en eso... terminamos por acercarnos a la mesa con sofás muy coloridos.

—Susanne — sonrió —Qué sorpresa.
sonreí de vuelta —Hola.
—Vamos, toma asiento.
—Gracias... — me senté al lado de él.
—La chica inteligente no sabía quién era yo, y su "amigo"... — hizo comillas con los dedos mientras tomaba lugar frente a nosotros —... se puso celoso.
George comenzó a reír —Su amigo ah.
—Es mi amigo, sólo que John no lo cree.
—Los amigos de ahora, que por cierto viven juntos — me señaló —Son más que amigos. Tú sabes... esos amigos que, te benefician de vez en cuando.
encarné una ceja —Ya quisieras.
—Yo no, él.
negué con la cabeza —Lo dudo.
—Yo no lo dudaría... pero en fin, ¿qué tal va todo Susanne? — siguió hablando John —¿Eh?
—Muy bien.
—¿Qué tal Londres?
—Frío, pero groovy.
—¿Qué tal tu cita con Ringo y John? — preguntó George.
—¿Mi cita con Ringo y John? — pensativa, coloqué un dedo entre mis labios —¡Ahh ya!
—¡¿Cómo es que no lo recuerdas?! — preguntó John.
—Disculpa... — miré a George —Digamos que, excelente.
John sacó un papelito de su bolsillo y lo besó —Excelente...
—¿Qué es?
—Tu número.
—Por lo que veo, lo guardas muy bien.
—Pienso enmarcarlo. Verás, en dos días me he dado cuenta de sus usos, como dárselo a Brian por ejemplo, y que Paul lo robara.
—¿Paul...?
—Larga historia que sigue siendo confusa, pero ya me contestarás eso.
—Lo que no comprendo es por qué se lo diste a Brian — George comenzó a hablar mientras miraba a John —¿Será que ya no tiene esos tratos y piensa salir con chicas?
—¿Tratos? — seguí preguntando, algo desorientada.
—Oh, nada querida... es algo complicado.
—Brian es nuestro mánager, y él es... digamos que es... ¿cómo se dice cuando te gustan las personas del mismo sexo? — George contestó mi pregunta.
—¿Homosexual? — asintieron —¿De verdad?
—Así es.
—Y luego está Paul... — seguían con la historia.
—¿Paul también es homosexual? — pregunté y escuché la risa de George.
John solo sonrió divertido —Paul es adorable, ¿no crees?
—Ajá, tan adorable como tú.


...


Susanne y yo mirábamos al pobre de John sufriendo por una rubia. Era difícil no reírse de su situación con las chicas.

—Joder... hay tantas bellezas esta noche — dijo sin dejar de verla —Oh, no te ofendas Susy — la miró —También lo digo por ti.
—No me ofendí — tomó un sorbo de la bebida que el mesero había dejado hace unos segundos —Pero gracias por tratar de arreglarlo.
—Oh vamos — rió —Si eres... eres como una... hmm... Brigitte Bardot no porque eres castaña... como una... Elsa Martinelli.
—Gracias, tú eres como un Marlon Brando en tiempos de hambre.
—Qué linda — sonrió irónico y reí. Entonces John volvió a mirar a aquella rubia.
—Ya ve...
—¿Qué?
—Puedes irte.
—Esperaba que lo dijeras — se levantó del sofá —Eh... Susanne...
—Adelante...
—Los amo chicos, los amo — sonrió como maniático —Permiso.

Y entonces terminó por irse de la mesa, dejándome solo con Susanne.

—Y... ¿te ha ido bien entonces? — dije mientras jugaba con un encendedor que se encontraba en la mesa.
—Sí, muy bien — suspiró —¿Y a ti?
—Digamos que, igual — sonreí.
—¿Sabes esa historia de la que platicaba John?
—Un poco. Sucede que John le dio tu número a Brian, razón que sigo sin conocer... entonces, John vio esa pequeña nota con tu número en casa de Paul y se la llevó para que el pobre se quedara con ganas de hablarte. Piensa que McCartney se la robó a Brian.
—Qué... curioso.
—¿Oh sí?
—Sí... digo, no sé cuáles fueron sus intenciones pero pienso que fue... ¿halagador?
—¿Halagador, ah? Bueno... si tú lo dices — encendí un cigarrillo, le ofrecí uno a Susanne que aceptó agradable —¿Has salido con Paul?
—No, ni siquiera sé si sigue vivo.
reí —Lo está, y consiguió tu número... y es halagador.
caló lentamente su cigarro y evaporó el humo no sin antes formar una sonrisa —Ajá.
—Vamos, platícame qué opinas sobre él.
—¿Qué tiene que ver Paul en todo esto?
—Pues... es curiosidad.
—Oh por favor, deja a Paul.
—¿Por qué? Me interesa saber.
—¿Qué caso tiene?... Estoy contigo, mejor platícame sobre ti.
—¿Sobre mí? — asintió —Verás, he estado grabando... y todas esas cosas rutinarias de un Beatle, nada bueno para platicar. ¿Pero tú? Tú tienes un nuevo novio.
—Hey, aclaro: no es mi novio.
—Está bien Susanne.
—Créeme.
—Te creo... ¿Paul será tu novio entonces?
vi su gesto, se había sorprendido un poco —No.
—¿Te agrada...?
—Estas parecen pláticas de college cuando tenía 16 años. Pero ya que insistes tanto, te diré que no lo conozco como para sacar una conclusión, acepto que es muy simpático sí... pero yo... yo tengo otros asuntos.
—¿Eres una chica ocupada?
me guiñó un ojo y alzó la copa de whisky que John había dejado para tomar un sorbo —Vaya, esto sabe bien.
—John llega a ser muy tonto, pero tiene buen gusto.
—Hmm, ya veo... — volvió a tomar un sorbo.
—Tranquila con eso, no te llevaré cargando.

Reímos... y entonces la observé. No como cualquier persona, sino como Susanne. Miré los pequeños agujeros que se formaban en sus mejillas cuando sonreía... y cómo cubría su boca cada vez que reía.

—... Puedo controlarme.
—De igual manera, ya no queda más.
—Groovy — dejó la copa en la mesa —No soy muy fan del alcohol.
—¿Ah no?
—No, no... es solo para pasar el rato. Suelo ser algo diferente con unas cuantas copas de más, y prefiero no hacer el ridículo.
—Me he retractado porque ¿sabes?, eso sería épico... ¡Eh mesero! — levanté la mano.
—Shhh... no... — musitó.
—¡Otra botella de whisky!
—George, te la acabarás tú solo.
—¿Me ayudarías a hacer el ridículo?
rió —No... no creo.
—¡Oh, vamos! ¿Cuándo me volverás a ver?
—Quizá mañana, no hace falta que hagamos el ridículo.
—Bueno... entonces puedes bailar conmigo.
—¿Bailar? Hmmm, pues...
encarné una ceja —Qué difícil eh.
—Bien, bien... bailemos — sonreí.

Y con música de The Kinks, siguió la noche.




...


Abril.

"George... Harrison...

¿Quién carajo dijo que era "el Beatle serio"?"


...







¡Hola, después de un siglo más un milenio! 
Okay, seré breve: cero inspiración, escuela y la depresión.

Bueno, no depresión en sí sino que, me he dado cuenta que {a pesar de que sigo a pocas chicas} por culpa de otros deberes, no pueden subir pronto y pues, de cualquier manera, igual me siento sola en esto del bloggah. Quien sabe quién rayos vaya a leer éste capítulo pero, tenía muchas ganas de subir desde hace ya unas semanas y pues, aquí estoy. 

Mil gracias si alguien lee (???) y, de cualquier manera, ya me he quitado las ganas jjsdssjsjs.

Cuídense mucho,
espero que estén de lo mejor.

Besos.

<3 <3




...


domingo, 31 de mayo de 2015

9. I Don't Want to Spoil the Party

1966

¿Alguien le podría decir al jodido sol que se calme un poco? Por favor, nunca se ve el sol en Londres, y cuando se ve... no tengo ganas de verlo. Al no poder con la intensidad de la luz, tuve que despertar. Fruncí el ceño sin abrir los ojos, y coloqué una mano en mi cabeza; estaba que explotaba.

—Pide un deseo princesa, hay sol en Londres — era la voz de Danny.
—Daniel, ¿puedes bajar la maldita voz? — tallé mis ojos con mis puños para poder abrirlos.
—Wow, presiento que despertaste más agresiva que de costumbre.
—Por favor... — suavicé la voz y bostecé.
—Espera... — comenzó a reír —... ¿estás cruda? — soltó una carcajada —Oh cariño, es que eres tan santa que no sabes cómo beber.
—Disculpa por no ser una ebria como tú.
—¿Quién tiene dolor de cabeza ahora?
—No tengo dolor de cabeza — levantó una ceja irónico, sabía que mentía... —Ok, ok. Es diferente, tú estás acostumbrado al alcohol.
—Conmigo ya te acostumbrarás, no te preocupes por ello.

Se escuchaban cubiertos, platos y sarténes chocar, algo que para mí, era un gran estruendo.

—¿Qué rayos haces? — me reincorporé y miré hacia atrás. Lo único que separaba el living de la cocina era una barra para desayunar.
—Creo que estoy pintando, no estoy muy seguro.
reviré los ojos —¿Sabes cocinar?
—Por supuesto. Te sorprenderían las cosas que sé y puedo hacer — por fin me observó, guiñándome un ojo —... Sue querida, luces... bueno... siempre luces mal pero ahora, en este mismo instante... ¿cómo decirlo sin sonar tan duro?
—Dilo, sin rodeos.
pasó una mano por su nuca —Luces mucho peor.
—Y además me siento del carajo... así que con tu permiso, tomaré una ducha.

Me levanté del sofá y tambaleándome un poco por la poca visión que tenía, caminé hasta el baño.

—¡Cuidado con la...! — escuché el gritó de Danny, más fuerte que de costumbre —... pared.

Demasiado tarde, había chocado por si fuera poco. Entonces, escuché la dulce y chocante melodía de su risa.


...




—Paulie... cariño... — sentí unas manos mover mi espalda —Hey, despierta.

Abrí los ojos lentamente y miré el rostro de Jane con una sonrisa reluciente frente a mí.

—Jane, llegaste — tomé asiento en mi almohada.
—Sí... lamento no llegar ayer pero, mi vuelo se atrasó.
—No te preocupes. ¿Cómo estás?
tomó mi mano —Muy bien, ¿y tú? Parece que la pasaste bien.
—John vino en la noche.
—Sí, lo sospeché.
—¿Por qué?
—Hmm, ¿sabes qué hora es?
negué —¿Qué hora es?
—Es mediodía.
—¡¿Qué?! — sobresalté y aparté las sábanas de mi cuerpo para reincorporarme de una buena vez —No puede ser... no puede ser — comencé a caminar de un lado a otro —¿Me dará tiempo de ducharme?
—Paulie...
—Debo ir a Abbey Road...
—Cariño escucha: Brian te está esperando abajo.
la miré —¿De verdad?


...


Bajé las escaleras con un cuidado intenso. Lo último que quería era caerme frente a Brian y demostrar que me costaba estar en mis cinco sentidos todavía. Aun tenía los ojos irritados, una fuerte jaqueca, y la ropa arrugada de ayer.

—Buenas noches, Paul.

Terminé de bajar y caminé al living.

—Hola Eppy, llegaste.
—Sí, eso creo. En fin... tienes una entrevista en una hora.
—¿Qué?
—En Abbey Road. Así que arréglate y vayámonos de una vez.
—Oh no... — cerré los ojos y coloqué una mano en mi frente.
—¿Te sucede algo?
—Desperté con dolor de cabeza, es todo.

Al abrir los ojos y terminar de despertar por completo, navegué la vista por el living. Vi copas vacías y, por si fuera poco, una bolsita abierta de aquella "hierba de la felicidad". Estaba claro, Brian sabía lo que sucedió ayer... seguro Jane lo supo antes.

—¿Qué tal la pasaste ayer, Paul? Digo, ¿estuviste muy ocupado?
—Por favor, deja de martirizarme. Ya sabes lo que hice... — no dejaba de mirar la hierba, así que la tomé para ocultarla aunque fuera demasiado tarde.
—¿Sabes? No es difícil ser sincero — se reincorporó y lanzó un suspiro—Bien, tienes treinta minutos. Te espero en el auto.


...


—Gafas oscuras, groovy.

Sonreí irónica y me senté al lado de él. Tomó un plato con hot-cakes y me lo ofreció.

—Gracias — lo tomé, partí un panqueque y comencé a comer —Oye, saldré en un rato...
—¿Ah si? — asentí —¿Y adónde irás?... si se puede saber.
—No tengo la menor idea, pero buscaré empleo.
soltó una carcajada —¿Un empleo, ah? Vaya, ¿cambiaste mientras te duchabas?
—Gracias por el apoyo Daniel — lo señalé con el cubierto —Eres un gran amigo.
—El mejor, y es por eso que te lo digo. Ahora, si lo que tú dices es cierto... debo comentarte que no es nada fácil.
—Y menos con tu vibra pesimista.
—Realista — seguía comiendo —No creo que nadie te tome en serio.
—¿Eh? — sobresalté y lo miré —¿A qué te refieres?
—Si yo te veo llegar con esas gafas oscuras y con aspecto de moribunda, el único empleo que te daría sería limpiar los retretes. Por si no te has dado cuenta, estás cruda.
—Joder, tienes razón — me quité las gafas —Pero si limpio los retretes, de cualquier manera recibo dinero, ¿o me equivoco?
—Pues... con los pocos peniques que te den puedes comprar una bolsa de frituras en todo el mes. Wow, suena estupendo.
bufé —Supongo que me quedaré aquí, pero sólo por hoy.
—Mejor piensa en qué trabajarás porque ni siquiera podrías ser bailarina en un burdel.
—¿Quién dice que no?
—Querida, bailas como si te estuvieran dando electrochoques.
reí —¡Qué gracioso eres, Daniel payaso Henderson! — golpeé su hombro como si la broma hubiera sido graciosa, sólo que le sumé fuerza.
—¡Auch, Sue!... es broma linda — acarició mi mejilla regordeta gracias a los pedazos de hot-cake que seguía masticando.
—Tú bailas como si tuvieras polvo pica pica en el trasero — musité.
—¿Qué?
—Que te adoro — sonreí.


...


Brian y yo íbamos de regreso a Cavendish después de una larga entrevista. En el transcurso, Eppy me preguntó cómo es que Susanne había conocido a cada Beatle, y datos sobre ella.

—Verás... tengo fotografías que me tomó en la fiesta de George, mientras conversábamos.
—¿Y por qué tanto interés?
—¿Por qué lo dices?
—También George me platicó de ella, y de hecho, John me dio su número hace unos días.

"Con que... John..." pensé.

—... Y me dijo que debía llamarle.
—¿De verdad?
—Sí, pero perdí su número.
—Yo lo tengo.
—Vaya... — carraspeó un poco —¿Y ella cómo es...?
—Ya te dije.
—No físicamente.
—¿Físicamente? — asintió —Pues es... muy linda.
—¿De verdad?
asentí —Sí, lo es.
—Ya veo... ¿y sólo eso?
—Bueno — miré hacia la ventanilla —¿Qué más quieres que te diga?
—Por algo el interés.
—Brian, es por su trabajo. Susanne para nosotros es como... como una hermana menor.
—¿Entonces cuántos años tiene? ¿15... 16?
—No... no, para nada.
—Tú sabes que eso no importa. Y después de todo, también sabes que está Derek ayudando con todo esto de la fotografía.
—Es una propuesta.
—Está bien, en cuanto lleguemos me das el número y me muestras esas fotografías.

Llegando a cavendish, caminé hacia donde se encontraba el famoso porta retrato, lo tomé y se lo di a Brian.




—No está mal... es diferente a lo de siempre.
—Lo ves, te lo dije.
—También dijiste que me ibas a dar su número.
—Eh... — busqué por la mesita recordando que ahí había dejado el papelito —... Eh... no está.
—¿No está?
—No, y aquí lo dejé. Quizá lo tiró la señora que ayuda en casa pensando que era basura, o quizá Jane.

Pero si hubiera sido Jane, hubiera preguntado hasta el más mínimo detalle, entonces pensé en la noche anterior, y rápidamente vino a mi mente John.

—John... — musité.
—¿John?
—John vino ayer, y seguro lo tomó.
—¿Por qué lo tomaría?
—Es John, ¿por qué no lo tomaría?


...


—¿Holaaa?
—¿Tomaste un papel que estaba cerca del porta retrato que tenía la fotografía que me tomó Susanne?
—¿Qué?... más despacio, por favor.
—¡¿Lo tomaste o no?!
—Número equivocado, pit pit piiit.
—¡John!
reí —Fumamos con él, ¿recuerdas?
—No... la verdad es que no recuerdo casi nada.
—Para la próxima, no te pases. Un día de estos te llegará la terrible sobredosis.
—Cállate John.
—¿Por qué te preocupa tanto el número de Susanne?

George me observó.

—Se lo iba a dar a Brian.
—¿Para?
—Para que le hablara.
—¿Lo ves? Te hice el favor.
—Idiota, tú sabías que ese era mi plan...
—Bueno, yo conseguí su número antes que tú. ¿Querías quedar como el bueno robando el número para dárselo... o le ibas a hablar?
—No es tu asunto.
—Vamos McCartney, no seas infantil. Tú despreocúpate, yo me aseguraré de que esté cerca de nosotros.
—¿Te interesa o algo?
—¿Quién? ¿Susanne?
—¿Y de quién más estamos hablando?
—"No es tu asunto" — reí de nuevo y escuché el suspiro del chico, supe que lo estaba irritando.
—John...
—Tengo cosas que hacer cariño, ¿hablamos luego?
—¡John escucha!
—Salúdame a Ruth.

Colgué y suspiré.

—¿Susanne Gretchen? — asentí —¿Qué sucedió con ella?
—Larga historia Georgie, te la cuento en el camino. Ahora, quiero salir de esta cárcel.


...


Manejaba al lado de John. Estábamos en busca de algún pub privado donde pasar el rato. Nadie decía absolutamente nada, y debía aceptar que ese tema de Susanne me intrigaba un poco.

—Qué frío —dije para dejar el silencio atrás.
—Sí, se me ha congelado todo, no es broma — metió la mano a sus bolsillos y escuchamos un papel arrugarse, entonces lo sacó —Con que aquí está...
—¿Qué es?
—Mira...
—No puedo mirar ahora. ¿Qué es?
—Es el número de Susanne Gretchen.
—Oh, su número. ¿Ya me contarás que sucedió?
—Pues verás: Ringo y yo nos encontramos con ella hace tiempo, entonces... vamos, tenía que pedirle algo dato de ella para vernos de nuevo.
—¿Y qué tiene que ver Paul?
—Que, él también tenía su número.
—¿Sabes cómo lo consiguió?
—El idiota no quiere soltar la sopa, pero seguro se lo quitó a Brian porque, yo se lo di al abuelo. Por suerte, está de nuevo en mis manos.
—¿Y por qué se lo diste a Brian?
—Tengo mis planes... bueno, robé el plan de McCartney.
—¿Susanne está en ellos?
—Eh... sí, pero no como lo imaginas.
—Entonces tú y Susanne salieron.
—Algo así, con Ringo.
—Qué raro, Rich nunca me dijo nada...
—No tenía porqué mi estimado George, estás peor que un policía. ¿Pero al final qué importa todo ésto? Tenemos el número de Susy.
—Sigo sin comprender por qué Paul tenía el número de Susanne, quizá ella se lo dio aquella noche que lo vio por primera vez.
—No, él me dijo que sólo habían platicado... y me sorprende de Paulie. De cualquier manera ese chico tiene a sus pies a todas, y lo peor es que ni siquiera comparte — rió —Ya es hora de quitarle alguna chica.

Me quedé atónito. No tenía idea de que Paul fuera a tomarse todo ese asunto de Susanne en serio... ni Paul, ni John. Y es que, vamos... la chica claro que es simpática.

—¿Y si la llamamos?
—¿Y qué le dirás?
—Que le invito un trago, no sé. Es divertida, se pasa un buen rato con ella.
—¿Divertida? ... ¿No crees que es algo tímida?
—No creo que hables de la misma Susanne.
—Hablo de ella, de Susanne Gretchen.
—Quizá tú provocas que sea tímida.
—Quizá tenemos que conocerla mejor.
—También.
—Entonces... pararé en una cabina telefónica y tú le hablas.


...


—¡Susanneeee! — gritó Danny —¡Sueeee!
—¿Qué sucedeee?
—Te hablaaan...
—¿Quiéeeen?
—¡Ven rápido, tonta!

Corrí hasta el living.

—¿Quién es? — susurré.
—No me quisieron decir — me ofreció el teléfono y lo tomé.
—Bueno — sacudí la mano indicando que se fuera —Vamos, desaparece...
—¿Qué?
—Vete... no seas entrometido.
—¿Qué tal si te amenazan?
—¡Danny!

Bufó por último. Al verlo desaparecer, preparé mi voz y pegué el teléfono a mi oído.

—... ¿Hola?
—Hola Susy.
—¿Quién habla?
—Elvis Presley versión Londres.
—No es porque te creas el Presley inglés pero... — reí —¿Eres John Lennon, no?
—El mismo.
—¿Qué sucede?
—¿Recuerdas la charla de ayer?
—¿Charla de ayer? ... ¿Ya habíamos hablado?
rió —No — seguía riendo como le estuvieran haciendo cosquillas —Creo que te estoy confundiendo con otra Susanne, ya sabes... uno que tiene muchas mujeres.
—Hombres... — musité —Y bien, ¿pasa algo?
—Quería saber cómo estabas.
—Pues, descontando una fuerte jaqueca desde que amanecí, estoy bien gracias. ¿Tú cómo estás?
suspiró —Igual, pero algo aburrido. ¿Harás algo hoy?
—No lo sé...
—Salgamos.
—No, no creo. Voy a... salir con... Danny — mentí.
—¿Y no prefieres salir conmigo? — reí sin decir nada —Oh vamos, lo que ese chico quiere es coger con alguien esta noche y si tú estás ahí y es verdad eso de que es tu amigo, le vas a correr a todas las chicas... o quizá pide un trío.
—Qué directo.
rió —Entonces, ¿qué dices?
—Hmm...
—¿De verdad tienes que pensarlo cuando John Lennon te dice que salgas con él? — reí pensando en lo soberbio que llegaba a ser, y escuché su risa igual —... Vamos Susy, no seas agua fiestas.
—Escucha John Lennon...
—Soy todo oídos.
hice una pausa para pensar un poco —Bien. Nos vemos en Whitby... será cuestión de que me busques... — bajé la voz y miré al pasillo para asegurarme de que Danny no escuchara —... después tú me llamas, voy contigo y dejo a Danny en completa libertad.
—Uyyy... me encanta la idea. Vaya, sí que piensas Susy.
—Por supuesto Lennon — seguí susurrando.
—¿Cómo irás vestida?
—Ni siquiera yo sé.
—Sí que piensas... — repitió, sarcástico —En cuanto vea a una mujer mod, me acerco.
—Ja-ja-já. Bien, te veo allá en menos de dos horas.
—Perfecto.
miré de nuevo al pasillo —Tengo que apresurarme, chau.
—¡Susy!
—¿Dime?
—Debo decirte por último que nos acompañará un gran amigo.
—¿Qué? ¿Quién?

Colgaron.


...








¡Por Lennon! Siento demasiado subir después de 2 meses, pero juro que de todo se me ha juntado: escuela, cosas de la vida, y flojera. Pero bueno, creo que este capítulo está un poco largo, aunque no justifica mis hechos, así que de nuevo: lo siento demasiado :-( 

Prometo estar más seguido por acá y terminar de una buena vez la otra fic, que ya estoy escribiendo pero necesito mucha inspiración para que no sea un capítulo común saben, porque es el FINAL *llora en silencio* 

Pero bueno, regresando a la Susanne y sus aventuras, vi que en el pasado me pusieron anécdotas o que les había ocurrido eso de tiempos de ebriedad, yo sólo les quería preguntar: ¿cuál fue su momento más embarazoso cuando no estaban en sus 5 sentidos? 

El mío fue que, cuando salgo no soy de las que toma, pues me retaron a tomarme como shots unas copas de vino dulce a la 1:00am, entonces yo dije: QUIEREN VER BETCHES, ¿CUÁNTO APUESTAN? (antes ya había tomado un poco) y al final lo hice, entonces mi papá iba a pasar por mí en una hora y estaba algo happy... por lo tanto entré a una tienda y pedí chicles y agua mineral, luego mi amigo me dijo: Salma Salma, ¿estás bien? Y yo: seeeh, en eso crucé la calle sin ver antes y por poco me atropellan jaaa, y sólo reí. Otra fue que lloré de la nada y preguntaba: ¿POR QUÉ LENNON YA NO ESTÁ AQUÍ?, fue embarazoso.

Por eso y sólo por eso, no tomen amiguitas. Juro no ser una ebria, de verdad, yo soy la amiga que ayuda a sus amigos que se caen de ebrios :-(

En fin, terminando de chismear con ustedes... espero que estén de lo mejor, y disculpen. Cuídense muchísimo, las adoro.

<3 <3

PD: ¡Vic Jarrones, feliz cumpleaños un día antes! Espero que la pases muy groovy ~